domingo, 10 de junio de 2018

La Orden de San Julián del Pereiro en La Batalla de Las Navas de Tolosa


LA ORDEN DE SAN JULIAN DEL PEREIRO.

La Orden de San Julián del Pereiro en La Batalla de Las Navas de Tolosa.

Abro con esta pequeña aportación, el interrogante sobre la participación de las freires sanjulianistas en La Batalla de Las Navas de Tolosa, participación que a mi parecer se produjo, en mayor o menor medida por las deducciones que aportare a continuación y siempre abiertas a debate.

La Orden de San Julián del Pereiro fue una de las cuatro Órdenes Militares que se fundaron en España en la Edad Media, surgieron durante la Reconquista y las más importantes se fundaron en el siglo XII en los reinos de Castilla y de León.

Nos cuenta la leyenda que, en el año 1156, un noble caballero, de nombre, Suero de Salamanca, Suero Fernández Barrientos según crónicas, acompañado por varios de sus iguales, marcho a tierras de Extremadura a luchar contra los infieles, en las fronteras del reino de León. Encontraron allí a un ermitaño llamado Amando, quien había acompañado como soldado a Enrique de Borgoña, conde de Portugal a Tierra Santa en 1102, tres años después de la Primera Cruzada, y que vivía en aquel momento al cuidado de una pequeña ermita consagrada a San Julián, a orillas del río Coa, a 40 leguas de Ciudad Rodrigo (en la localidad de Cinco Vilas(1), dentro de su término municipal(2), concejo de Figueira de Castelo Rodrigo, Portugal), en el antiguo reino de León. Al saber el eremita que la intención de estos caballeros era la de construir una fortaleza para desde allí, combatir a los musulmanes, les Indicó el lugar más adecuado para levantarla, no lejos de su iglesia. El ermitaño, también les aconsejo, que pidieran una regla de vida a Ordoño, obispo de Salamanca (1159-1164). Ordoño, que era miembro del Císter, les concedió los estatutos de dicha Orden y nombró a Suero de Salamanca, cabeza de este nuevo grupo o cofradía religioso-militar, que pasó a denominarse Orden de San Julián del Pereiro. Tras la muerte en combate contra los sarracenos, de Suero de Salamanca, le sucedió en la dirección de la recién fundada Orden, su hermano Gómez. Esta historia, seria la tradición oral del nacimiento de la Orden de San Julián del Pereiro.

Los escritos más antiguos, conservados hasta la fecha, del nacimiento de la Orden de San Julián del Pereiro, nos narran que la Orden, probablemente, se fundó durante la segunda mitad o el tercer cuarto del siglo XII, en algún momento entre los años 1168 y 1172, como una pequeña comunidad de monjes en la frontera con los musulmanes, dedicados a la vida religiosa, a la oración y al trabajo. El verdadero fundador de la Orden fue Gómez, del que se desconoce su apellido (algunos le dan por apellido Fernández Barrientos). El primer documento conservado dirigido a los hermanos de San Julián del Pereiro es una carta de donación de Reigada (3) y confirmación de la posesión de la granja del Pereiro por parte del rey Femando II de León (4) en enero de 1176.

Tomando por ciertos los textos de las primeras bulas referidas a la Orden, es muy probable que los frailes de San Julián se cambiaran de una comunidad monástica a una Orden Militar entre los siete años que median entre las bulas de Alejandro III, primavera de 1176, en la que se menciona una comunidad de freires al cuidado de la iglesia de San Julián y a Gómez como prior y la bula de Lucio III (1183), donde ya se le nombra a Gómez como Maestre. Prior era un título usado por la Orden de los Hospitalarios, pero en las comunidades monásticas el prior, era el representante del abad, en los monasterios que lo tuvieran. Este es el caso de los monasterios de las órdenes benedictina, cisterciense y trapense. Para las órdenes mencionadas, el prior también podía tener la función de superior de un monasterio de entidad menor llamado priorato, que puede ser dependiente o no de una abadía. Es posible, por tanto, que San Julián tuviera el carácter de un hospital en 1176 y por eso se llamó a Gómez prior. San Julián del Pereiro empezó siendo un monasterio dedicado a la vida religiosa, para después transformarse en Orden Militar.

Alejandro III, un año después, 1184, acoge bajo la protección apostólica a Gómez "Gometio, predicte domus fundatori primo" y a todos los frailes de San Julián. El Papa confirmara las primeras normas de funcionamiento de la Orden y convivencia de la comunidad; poder recibir y acoger clérigos y laicos libres, dar sepultura en el monasterio a quien lo deseara y elegir de manera regular a sus priores.

En 1183, al inicio de la primavera, en una bula del papa Lucio III, el pontífice, ya se dirige a Gómez como maestre "dilectis filiis Gometio, magistro", (El maestre es la máxima autoridad de una orden, con un poder casi absoluto, tanto en lo militar, como en lo político o lo religioso), el mismo tratamiento que recibían los mandatarios de las otras órdenes militares existentes. El pontífice alude a los nuevos estatutos jurídicos para el Pereiro, que ponía a sus miembros bajo la directa protección y custodia pontificia, desligándolos de la autoridad de los obispos, y que no impedía que la institución y sus miembros se rigieran por la regla de San Benito (4). En el mismo escrito, Lucio III, hacía una referencia a la contribución de la comunidad de la Orden del Pereiro a “la defensa de la Cristiandad”. La Orden de San Julián del Pereiro, todo parece indicar que ya había adquirido características propias de una milicia, convirtiéndose en Orden Militar muy alejada ya de la cofradía religiosa y monástica como había sido fundada.

Uno de los principales problemas para escribir la historia de Orden de San Julián del Pereiro, predecesora de la Orden de Alcántara, es la ausencia casi total de testimonios escritos, ausencia por la pérdida de su archivo general, archivo que se guardaba en el Sacro Convento de San Benito de Alcántara (5) en Cáceres. La historia, documentación y los escritos de la Orden se perdieron entre o durante la guerra de la Independencia de 1808-1814, o bien por los conflictos con Portugal en los comienzos del siglo XIX. Las últimas noticias del archivo general o central de la Orden de Alcántara datan de fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. En las visitas de 1754 y 1758 se habla del buen orden y estado en que se conserva el archivo, custodiado por un archivero y dos claveros, a los que se les señala gratificación. Después, apenas volvemos a saber ya nada concreto sobre el archivo. En 1774 se restaura alguna de las cajonerías y hasta 1802 nos llegan noticias sobre el ingreso de pruebas en él y órdenes del Consejo para el envío de éstas a su archivo secreto, con el correspondiente recibo de devolución.

¿Participo La Orden de San Julián del Pereiro en La Batalla de Las Navas de Tolosa?, ¿compareció como Orden en su totalidad o fueron algunos destacamentos sanjulianistas, con el contingente leones, a luchar en Las Navas? Todo parece apuntar, debido la poca o ninguna información llegada hasta nuestros días, de que los freires sanjulianistas no estuvieron en La Batalla. Como hemos comentado antes, los archivos de la Orden, se perdieron entre los siglos XVIII y XIX, archivos que hubieran esclarecido esta cuestión, pero, a mí personalmente, los pocos datos históricos con los que contamos, me hacen poner en duda la no comparecencia de la Orden en la contienda, principalmente por el trayecto de la orden desde su nacimiento y el compromiso por la defensa de la cristiandad, que fue uno de sus principios fundacionales, así como la lucha contra el infiel y su labor reconquistadora iniciada desde sus comienzos.

Aunque fuera testimonial, creo que se puede plantear claramente, la posible hipótesis de la asistencia a La Batalla de Las Navas de Tolosa de la Orden de San Julián del Pereiro, por varias razones que detallaremos a continuación:

1º - Sabemos por las bulas papales (el papa Alejandro III aprueba la Orden, 29 de diciembre de 1177, y acoge bajo la “protección apostólica" a Gómez como Prior de San Julián de Pereiro, a sus hermanos y bienes) que la orden del Pereiro desde sus comienzos, estuvo bajo protección directa del Papa, dependiendo prioritariamente de la sede apostólica por encima incluso del dominio episcopal (como líderes espirituales, los obispos obtuvieron un creciente poderío político y socioeconómico que les permitió ejercer una suerte de dominio territorial haciendo uso de los concilios y de las sedes episcopales como órganos de gobierno eclesiástico), dejando a este en un segundo plano. La Orden de San Julián del Pereiro, considero al Papa como su inmediato superior jerárquico, al que acudieron continuamente para proteger sus bienes frente a otros poderes, quedando así exenta la Orden, de la jurisdicción episcopal y sometida de forma directa e inmediata al Papa, que con la bula del 4 de abril de 1183, el Papa Lucio III otorgada a favor del Maestre Gómez y a sus freiras y teniendo como misión encomendada, "la defensa de la cristiandad, y declarar la guerra perpetua a los musulmanes".

Cabe preguntarse, si como sabemos que El Papa, para la Orden de San Julián del Pereiro, era considerado como su inmediato superior jerárquico, entones, ¿desoirían la llamada a La Cruzada que por bula del Papa Inocencio III fue promulgada en 1209 (además Inocencio III, habría confirmado en 1205, la bula del papa Alejandro III sobre la Orden del Pereiro), para luchar contra los almohades?, o por el contrario ¿acudirían a luchar en La Batalla de Navas de Tolosa, en gran o pequeña escala?

2º - En 1202, diez años antes de La Batalla de Las Navas de Tolosa, se produce un acuerdo de cooperación entre la Orden de San Julián del Pereiro y la Orden de Santiago; "favorezcamos a los otros, e los otros a los otros, en todas cosas, a buena fe sin engaño cuenta todas las personas del mundo, salvo empero nuestra ley y nuestro señor, el rey de León e Galicia". En este acuerdo, el Maestre de Santiago Gonzalo Rodríguez y el Maestre de San Julián, Benito Suárez, convenían que cualquier iniciativa militar por parte de una de ellas, al norte o al sur del río Tajo; "E aún somos avenidos que cada que la una orden guerra cuenta los moros de Alentejo o Aquentejo, todavía la otra orden sea tenida ale ayudar a buena fe", debía contar siempre con el consentimiento y el apoyo de la otra, y los beneficios se repartieran entre ambas. La última cláusula del acuerdo estipulaba que la defensa ante el ataque de moros contra sus villas y castillos afectaba a cualquiera de las dos órdenes, como si de la suya fuese.
La Orden de Santiago tenían posesiones en los diferentes reinos de la península ibérica: León, Castilla, Aragón y Portugal; pero Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla ponían la condición de que la sede de la Orden debía estar en sus respectivos reinos: en San Marcos en León y Uclés en Castilla. Sabemos que la Orden de Santiago participo de lleno en La Batalla de Las Navas de Tolosa, freires de Santiago acudieron desde todas sus sedes y conventos en la península a luchar en La Batalla donde su Maestre Pedro Arias murió junto a un gran número de caballeros santiaguistas.

Sería correcto pensar que, a pesar del pacto de colaboración que las dos órdenes tenían entre ellas, ¿la Orden de San Julián del Pereiro no acudiera a luchar en Las Navas? o por el contrario, ¿marcharían a La Batalla junto a la Orden de Santiago, haciendo honor a esa antigua alianza?

3º - En la Campaña que, en 1185, Alfonso VIII de Castilla, lanzaría contra en la Extremadura musulmana, la parte occidental de la frontera castellana, conto el monarca con la ayuda de los freires de la Orden de San Julián del Pereiro. Una de las primeras plazas reconquistadas fue la de Trujillo (6), que formaba parte del Señorío de Fernando Ruiz de Castro (7), pasando así, a manos del monarca castellano. Durante la conquista de Trujillo, el rey habría sopesado la decisión de establecer un convento con miembros de la Orden de San Julián para así formalizar la Orden, en tierras de Castilla y que después "...deseando tener en su Reino convento de la que fuese cabeza, como el de San Julián del Perero lo era en el de León, le mandó fundar allí, la Orden de Trujillo". La Orden de Trujillo, fue el nombre de adopto la Orden de San Julián del Pereiro en Castilla. Las órdenes militares peninsulares, recibieron sus nombres de las fortalezas donde estaban sus sedes centrales: la Orden de Calatrava también fue conocida como Orden de Salvatierra, durante el tiempo que duro su estancia en aquella fortaleza, la Orden de Santiago como Orden de Cáceres o Uclés, la Orden de Santa María del Monte Gaudio como Alfambra o Manfrag, la Orden de Avis como Évora, etc... Mas tarde, en 1188 por sus servicios prestados, les sería también entregada la Villa de Ronda (8) en Toledo, al Maestre de Trujillo y sus freires para que fuera repoblada. El propio Maestre Gómez recibiría el apelativo de Truxillense en la cancillería del propio Rey Alfonso VIII.

El desempeño que tuvo la Orden de San Julián en este tiempo y hasta La Batalla de Alarcos, julio de 1195, tuvo que ser importante, asumió el control de importantes fortalezas entregadas por Alfonso VIII. En 1194, el rey castellano, donó al Maestre Gómez y a la Orden de Trujillo una casa y unas tiendas en Toledo que fueron de Rodrigo Martín, un año después, en un privilegio de donación de fecha 6 de marzo de 1195, el mismo rey, concede al Maestre Gómez y al convento de Trujillo la villa y castillo de Trujillo, la fortaleza de Albalat (9) -a orillas del río Tajo-, la fortaleza de Santa Cruz (10) cerca de Trujillo; “sito en un monte arduo, y otros dos castillos de los cuales uno se llama Cabañas (11) y el otro Zuferola (12)”. Estos castillos y villas son dados íntegramente con todos sus términos, heredades y solares, aguas, y pastos. Además, para la manutención y sostenimiento de dichos castros y villas les asigna tres mil ducados anuales impuestos sobre la greda de los montes de Magán de los que les había de hacer pago su Almojarife ( palabra castellana de origen árabe (del árabe hispánico almušríf, y este del árabe clásico mušrif) que significa tesorero). La Orden del Pereiro, ejercería así una importante presencia en la frontera Castellana.

En julio de 1195, en el desastre de Alarcos, no estuvieron presentes los freires del Pereiro, por lo menos no tenemos constancia de ello hasta el día de hoy, aunque cabe decir que, después de la derrota, conservaron el dominio sobre las fortalezas donadas anteriormente, lo que nos hace pensar que seguían manteniendo la confianza del monarca castellano. Tampoco lo estuvo el rey de León, Alfonso IX, que llegó a Toledo con sus tropas cuando la noticia del desastre de Alarcos ya era conocida, es de suponer que entre estas tropas, se encontraría la Orden de San Julián del Pereiro.

Como consecuencia de la derrota castellana en La Batalla de Alarcos, todas las fortalezas de la región y las posesiones de La Orden de Calatrava, cayeron en manos almohades: Malagón, Benavente, Calatrava, Caracuel etc., para los musulmanes, el camino hacia Toledo quedó despejado. Las tropas de Abū Ya'qūb Yūsuf al-Mansūr devastaron Extremadura, el valle del Tajo, La Mancha y toda el área cercana a Toledo, marcharon contra Montánchez, Trujillo, Plasencia, Talavera, Escalona y Maqueda. La Orden de San Julián del Pereiro fue expulsada de todas sus fortalezas, Trujillo sede central de la Orden en Castilla y Santa Cruz fueron las primeras en caer, y poco después todos sus dominios Castellanos.

Dicho esto, es posible pensar que, ¿la Orden de san Julián del Pereiro, no compareciera en Las Navas de Tolosa, teniendo en cuenta la buena relación con Alfonso VIII y la confianza que el rey de Castilla, habría puesto en los freires del Pereiro, entregándolos en donaciones villas y Fortalezas?, incluso después de La Batalla de Alarcos. La orden de San Julián, ¿no acudiría a luchar en Las Navas teniendo sede, como tenia en Castilla y freires castellanos bajo el nombre de La Orden de Trujillo?, ¿La Orden de San Julián no lucharía el 16 de Julio de 1212 aunque fuese por venganza contra los almohades?, los mismos quienes les habrían expulsados en 1196 de sus dominios en Castilla.

4º - Esta escrito que Alfonso IX, rey de León y Alfonso II, rey de Portugal no acudieron personalmente a La Batalla. El rey Leones, dispuesto a unirse a la Cruzada cristiana, no se negó a participar en ella, si no que puso como condición que las plazas que los castellanos habían tomado años antes en su reino, fortalezas fronterizas de Tierra de Campos, fueran devueltas. Las plazas castellanas ocupadas en territorio de León, como todas las del reino, quedarían con una mínima guarnición para su defensa, no hubo tierra, ni pueblo, ciudad, castillo, fortaleza, señorío, región etc., que no aportara sus mejores hombres para La Batalla que se avecinaba, por consiguiente, para recuperarlas, no se necesitaría una gran fuerza de combate, como la orden del Pereiro. No tenemos conocimientos de largos asedios y cruentos asaltos a las fortalezas castellanas recuperadas por el rey de León durante la campaña de La Batalla de Las Navas de Tolosa. Aunque el monarca leones también tenía conflictos abiertos con el rey de Portugal, tampoco tenemos conocimiento de enfrentamientos, a gran escala, con grandes ejércitos, entre los dos reinos durante esas fechas. Inocencio III exhortó al rey leonés a detener su conflicto con Portugal y Castilla durante el tiempo que durara La Cruzada. Los reyes cristianos de la península tenían terminantemente prohibido bajo pena de excomunión, atacarse entre ellos mientras durase la campaña de Las Navas. Nos preguntamos entonces sí, ¿los freires de San Julián, aun sabiendo que su rey había sido ya, por esas fechas, excomulgado hasta en tres veces por tres Papas (Clemente III, Celestino III, Inocencio III), desoirían la llamada de Roma para combatir en Las Navas anteponiendo la fidelidad a su rey?

Sin embargo, aunque no acudieron, el rey de León y el rey de Portugal permitieron que sus súbditos unirse a La Cruzada de 1212. Sabemos, que muchos voluntarios de Portugal y numerosos del reino de León fueron a luchar en Las Navas, gentes venidas desde todos los rincones de aquel reino, León, Galicia, Asturias, Extremadura etc.…que llegaron a Toledo en las vísperas de la gran Batalla. Aseguraríamos entonces, ¿que la Orden del Pereiro, no acudió a La Batalla de Las Navas de Tolosa, incluso sabiendo del numeroso contingente de los súbditos de su reino que acudirían a luchar en ella.? Cabría pensar que, aunque Alfonso IX no necesitaría de la Orden al completo, ¿el monarca leones impediría, con otros fines, a la orden del Pereiro a acudir a La Batalla?, Sin embargo, el rey de León, como hemos dicho, si dio libertad a sus súbditos para que acudieran a ella. No tendría sentido, que la Orden de San Julián no acudiera a luchar en Las Navas, a un más sabiendo que la amenaza almohade, se extendía, no solo a todos los reinos peninsulares sino a toda la cristiandad. Entonces, ¿no acudiría la Orden del Pereiro, aun sabiendo la gran cantidad de efectivos que se necesitarían para tan gran empresa?

5º - El arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada y Arnaldo Amalric (arzobispo de Narbona), fueron participes y testigos directos de La Batalla de Las Navas de Tolosa, en sus relatos sobre la Cruzada de Las Navas, no nombran en ningún momento a La Orden de San Julián del Pereiro, o bien, por la no participación de esta, o por desconocimiento sobre la misma e incluso pudiera ser, para no dar renombre, por los conflictos abiertos entre el rey castellano y el rey de León, al contingente de aquel reino que acudió a luchar. Jiménez de Rada, en su crónica De rebus Hispaniae, no nombra tampoco, ni a uno solo de los nobles o voluntarios del reino de León que acudió a la Batalla, nombres de caballeros, que por otras crónicas e historias nos han llegado hasta hoy y que está confirmada su participación.
Podemos poner y servirá como ejemplo, de la ausencia en los dos relatos de la participación de La Orden de san Julián, a la Orden de San Jorge de Alfama, orden militar fundada en 1201 por el rey Pedro II de Aragón y que está acreditada su participación en la Batalla de las Navas de Tolosa, con su maestre, Joan d'Almenara, a la cabeza, formando parte de los ejércitos con los que el monarca cristiano acudió a La Batalla,
En la carta que el arzobispo de Narbona, Arnaldo Amalric, envía al Capítulo general del Císter, en donde relata la campaña y Batalla de las navas de Tolosa, no nombra tampoco a La Orden de San Julián del Pereiro, pero tampoco nombra a La Orden se San Jorge de Alfama.
Creemos, que la no mención de la Orden de San Julián del Pereiro en estas crónicas, no indica la no participación de la misma en la contienda.

6º- En la CRONICA DE LA ORDEN DE ALCANTARA de Frey Alonso de Torres y Tapia, Pag.139, se nos dice, la supuesta razón de la ausencia de la Orden de San Julián del Pereiro en La Batalla de Las Navas de Tolosa:
"Era de 1250. (que es año del Señor 1212) en 16 del mes de Julio, fue aquella célebre y gloriofa batalla y victoria de las Navas de Tolofa en el puerto del Muradal, que contanta razon nuetra Madre la Igle?ia celébra con nombre del Triunfo de la Cruz, no fe hallaron en ella el Maetre y fus Caballeros, no por huir el rotro á los mayores peligros, y mas arricadas ocaiones en que motrar fu valor, que no habian echado en olvido las obligaciones de la Religion que profeaban, antes muy acordados faltaron en eta tan felíz y dichofa, por no faltar á la fidelidad debida al Reyi de Leon, cuyos vafallos eran. Traía guerra en ete año con el Rey Don Alonfo de Portugal, que defavenido con fus hermanas la Reyna Doña Terefa y Doña Sancha las moletaba, y queria de pojar de las Villas y Lugares que fu Padre el Rey Don Sancho les habia dexado. Acudio Doña Terea (habia fido muger del Rey de Leon Don Alonfo, y el Papa Celestino III. les habia mandado hacer divorcio, por fer deudos muy cercanos) á favorecerfe del y del Infante Don Fernando hijo de ambos: es otro, y no Don Fernando que llamaron el Santo, y fucedio en el Reyno de fu Padre porque murio el primero Confervaba el Rey Don Alono todavia el amor que la habia tenido, que folicitaba la prenda que de ?u matrimonio le habia devado, y asi con mucho guto afintio á fu peticion : tomó las armas, mandó hacer leva de gente, y entró por el Reyno de Portugal haciendo guerra á fuego y fangre por la parte que confina con Galicia , llevando configo al mimo Infante Don Fernando y al Infante Don Pedro, hermano del Rey de Portugal, que por los agravios que del habia recibido andaba desnaturalizado del Reyno. Detruyó algunos Lugares abiertos, y tomó por combate otros cercados. Sucedio eto el año de 1212. que dexamos dicho, antes del mes de Agoto, como largamente cuenta el Doctor Blandón y el Obipo de Tuy, aunque mas fucinto. Para tener feguro fu Reyno, y que los Moros viendo ocupado al Rey Don Alonfo en eta guerra no hiciefen alguna entrada en el, mandó al Maetre y Caballeros del Perero los previniefen, y fe anticipafen haciendola en fu tierra el los primero: ayudó tambien á eto faber el Rey de Leon el poco gufto con que hacian guerra á Chritianos. Eta fue la caufa de no hallare en aquella célebre batalla de las Navas de Tolosa, traerlos el Rey de Leon ocupados, y no lo que algunos penfaron, fi acafo no eftaba fundada la Orden del Perero en ete tiempo, viendo que el Arzobipo D. Rodrigo no hace memoria de ella como de las demas Militares, Santiago, Calatrava, S. juan y el el Templo; leve conjetura, y facinmente falieran dete engaño, fi paaran un poco adelante, y echáran menos en aquella guerra al Rey de Leon Don Alon?o, fu Señor natural ,que fin duda cayeran en la cuenta. Fundada era ya eta efclarecida Caballeria, y muchos años antes fe habian dado fu Maetre y Freyles á conocer al mundo, y à temer al Pueblo Sarraceno, ofcureciendo con el replandor de fu gloria el de fus blancas lunas, como habrá vito el lector en lo que queda efcrito defta hiftoria. Eftaban tambien poco corrientes los dos primos Don Alono Rey de Catilla, y Don Alonfo Rey de Leon, que ayudó á que del Reyno defte no fuefen algunos Caballeros, ya de los de la Orden del Perero, ya otros á fervir aquel. Pafaronfe los enojos, diofe fin al fentimiento, y llegó el alegre dia el alegre dia de la paz. Aplazaron vitas en Valladolid, y dellas falio acordado, echafen por tierra las dos Villas del Carpio y Monterrey, que eran la manzana de la difcordia, y las habian tomado por armas los Catellanos á los Leonefes.".

Frey Alonso de Torres y Tapia alude primero, a la fidelidad al rey de León, que sin duda existiría, pero como hemos dicho antes, la Orden de San Julián del Pereiro, tenía como a su inmediato superior jerárquico, a el Papa. Con su rey, por aquel entonces excomulgado, la Orden de San Julian, ¿desoiría la llamada a La Cruzada promulgada por de Inocencio III?, habiendo, además este Papa, confirmado en 1205, siete años antes de La Batalla, la Bula el Papa Alejandro III sobre la Orden del Pereiro y sus bienes. Tenemos que tener en cuenta que Inocencio III había exhortado al rey de León a dejar a un lado sus desavenencias con Portugal y Castilla durante el tiempo que durara La Cruzada. El rey de León, en ese tiempo, solo recupero las plazas, que estando dentro de sus fronteras, los castellanos habían conquistados años antes, para así evitar los conflictos con Roma. "Los reyes cristianos de la península tenían terminantemente prohibido bajo pena de excomunión, atacarse entre ellos mientras durase la campaña de Las Navas de 1212. ¿Se aventuraría la Orden del Pereiro a seguir a su rey a luchar contra Portugal o Castilla incluso después de la advertencia de Inocencio III? Es posible afirmar, que la Orden de san Julián, guardara fidelidad a su rey, acompañándolo a sus batallas, si tuvo alguna en ese año, pero, también guardarían fidelidad a Roma, acudiendo efectivos de la Orden junto con los voluntarios leoneses que lucharon en Las Navas de Tolosa.

Si como dice Frey Alonso, el rey de León, guerreo contra Portugal ese mismo año "...mandó hacer leva de gente, y entró por el Reyno de Portugal haciendo guerra á fuego y fangre por la parte que confina con Galicia", ¿por qué dejo a sus súbditos, nobles y plebeyos, ir voluntarios a luchar en las Navas?, tan grande era su ejército que ¿podía permitirse desprenderse de parte de sus nobles caballeros para luchar en otras tierras? También Frey Alonso dice, que esta guerra ocurrió antes del mes de agosto de 1212, no es curioso que, cuando los ejércitos cristianos que marcharon a La Cruzada, más necesitados de efectivos estaban, ¿el rey de León iniciara guerras por su cuenta antes del mes de agosto de 1212? Nos parece una causa poco creíble, en las fechas, para intentar explicar el porqué, de la no comparecencia de la Orden del Pereiro en Las Navas de Tolosa.

7º- Como único dato curioso, que podría explicaría la presencia de los freires del Pereiro en Las navas, hemos hallado , investigando sobre los maestres de la Orden del Pereiro, y más exactamente, sobre su cuarto Maestre, Frey Diego García Sánchez (1219-1227), una información donde se nos dice:
- CRONICA DE LA ORDEN DE ALCANTARA. Frey Alonso de Torres y Tapia, Prior de su Sacro Convento, Capellán de Honor del Señor Rey D. Felipe IV. TOMO PRIMERO. Pag. 213.:
"Muerto el Maestre Don Frey Nuño Fernández... (como dijimos en el capítulo pasado) se volvió á juntar la Orden para darle sucesor, y salió electo Don Frey García Sánchez, que fue el cuarto Maestre, siendo Rey de León Don Alonso el Nono, y de Catilla Don Fernando el Tercero que llamaron el Santo, su hijo, en quien había renunciado el Reino la Reina Doña Berenguela su Madre, que sucedió en el por muerte de Don Enrique el Primero su hermano. Fráncico de Rades y el Sacristán Mayor Don Pedro Gutiérrez en la vida de este Maestre, tratando de su linaje, dicen fue primo de Rodrigo Ximénez, arzobispo de Toledo, y que así se colige de algunas escrituras del Archivo de Uclés, y a esta cuenta (dice el primero) se puede entender fue hijo de Sancho Ximénez, y hermano de Nuño Sánchez, por quien el arzobispo dejó en la Santa Iglesia de Toledo un aniversario. Otros quieren traga su descendencia del solar de Santa Tana en el valle de Soba, no lejos de la Provincia de Vizcaya".

Frey Alonso de Torres y Tapia, a pie de esta misma página, en letra pequeña, discrepa de la genealogía del cuarto Maestre de San Julián, afirmando que su linaje procedería de León.
Es posible, que Frey Diego García Sánchez, si realmente fue primo hermano de Rodrigo Ximénez de Rada, ¿no acompañara a los de su linaje a luchar en Las Navas?, siendo, además el arzobispo de Toledo, uno de los artífices de la Cruzada de 1212.

- DICCIONARIO GEOGRAFICO ESTADISTICO-HISTORICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES DE ULTRAMAR. Pascual Madoz. 1848. Volumen 1. Pag.397.
"El IV que ya se, llamó de Pereiro y Alcántara, fue Frey D. García Sánchez. Asistió a la famosa Batalla de Las Navas de Tolosa. Fue electo en 1219. Le concedió D. Alonso de León el IX todas las v. y l. que conquistase, habiéndolo hecho á Valencia de Alcántara. Mandó la Orden poco más de 7 años. Murió en 1227. Se sepultó en S. Julián de Pereiro".

No sabemos dónde Pascual Madoz o sus ayudantes, sacarían los datos al respecto de este freire sanjulianista, que sería freire y no Maestre, en 1212, datos que afirman su participación en La Batalla de Las Navas de Tolosa. Debemos dar credibilidad a esta información, dada la importancia de la obra magna de este autor, obra que, a día de hoy, todavía es una referencia para las consultas de investigadores y estudiosos de las más diversas ramas, geógrafos, historiadores, arqueólogos etc.… conteniendo una interesante información sobre localizaciones, ruinas, restos y posibles yacimientos arqueológicos, con la descripción que en esos tiempos se hizo de todo lo que se sabía que había.

Aunque, no hemos encontrado ningún dato de peso que corrobore la participación de la Orden de San Julián en La Batalla de Las Navas de Tolosa, también hay que decir que no hemos encontrado ningún dato de peso, que niegue, con hechos contrastables, la “No” participación de la Orden de San Julián del Pereiro en La Batalla. Por todo lo expuesto creemos, que la “No” presencia de la orden de San Julián del Pereiro, al completo, con su Maestre y todos sus freires y unida a la no participación del rey de León en la contienda, pudo ser el motivo del olvido de la misma, en las diversas crónicas de La Batalla.

Dicho esto, podemos afirmar, casi con toda seguridad, que la Orden de San Julián del Pereiro, al menos a pequeña escala, contribuyo con escuadrones que, junto a los voluntarios del reino de León, lucharían en la Gran Batalla de que libraría el 16 de julio de 1212. Estandartes de perales silvestres en oro, se vieron aquel día.

Los freires de la Orden de san Julián del Pereiro, vestían con una túnica de lana blanca muy larga, un escapulario con una pequeña capilla y sobre este, cuando salían del convento una capa o tabardo de color negro, que sustituían por un manto blanco en las ceremonias solemnes, adoptaron como blasón, un peral silvestre con las raíces descubiertas y sin hojas sobre campo de oro. Dormían vestidos con su túnica, llevaban el cabello cortado por encima de la oreja y la varaba redondeada. Cuando no estaban en batalla por treguas u otras razones, los freires de san Julián permanecían recluidos en el convento, observando como clérigos La Regla de San Benito.
El 17 de enero de 1214, Alfonso IX, conquista la ciudad de Alcántara (13) y en mayo de 1217 concede la villa de Alcántara a la orden de Calatrava para que allí sus freires funden un convento con su maestre, para servir al rey y hacer la guerra a los sarracenos. En 1218, y ante la imposibilidad de defenderla, la orden de Calatrava, la cedió a Nuño Fernández, maestre de la Orden de San Julián de Pereiro, junto a todas las posesiones calatravas en el reino de León, para que la Orden de San Julián instalaran su convento (el convento de San Benito) en la ciudad de Alcántara y cumplieran las funciones que el rey de León había encomendado a la Orden de Calatrava.
A partir de entonces, la orden paso a llamarse, Orden del Pereiro y Alcántara y adoptando como nuevo emblema, el peral, con las trabas de Calatrava y acolada la cruz flordelisada.
El cargo de Maestre con el nombre del Pereiro y de Alcántara a partir de entonces, lo tuvieron algunos de sus sucesores en este cargo, hasta que la iglesia de San Julián del Pereiro y sus términos fue hecha encomienda y quedaron los Maestres, desde entonces, solo con el titulo de Maestre de Alcántara.
En 1411, por bula del Papa Benedicto XIII, y a petición de estos, Maestre y freires de Alcántara, se les concede, la supresión en el hábito, de la capucha y de los escapularios, sustituyéndolos por la cruz flordelisada como la de calatrava, de paño y de color verde.

Actualmente en localidad de Cinco Vilas, se guarda en la memoria de que el primitivo convento de la Oden de San Julián del Pereiro estaría en lo que hoy es el cementerio municipal de dicha localidad

El blasón de La Orden de San Julián del Pereiro fue: en oro, un peral silvestre de sinople con las ramas y raíces sin hojas.

(1) https://cm-fcr.pt/freguesias/cinco-vilas/
(2) http://arqueologia.patrimoniocultural.pt/index.php?sid=sitios.resultados&subsid=2808318
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Reigada_(Figueira_de_Castelo_Rodrigo)
(4) https://es.wikipedia.org/wiki/Regla_de_san_Benito
(5) https://es.wikipedia.org/wiki/Convento_de_San_Benito_(Alcántara)
(6) https://es.wikipedia.org/wiki/Trujillo_(España)
(7) https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Rodríguez_de_Castro_el_Castellano
(8) https://es.wikipedia.org/wiki/El_Carpio_de_Tajo
(9) http://castillosdelolvido.com/ciudadela-de-albalat/
(10) https://rutasporextremadura.net/2016/11/29/20161113-ruinas-del-castillo-de-santa-cruz-monumento-arqueologico-nacional-sierra-de-santa-cruz-tierras-de-trujillo-extremadura/
(11) https://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Cabañas
(12) http://castillosdeespaña.es/es/content/zuferola-castro-de
(13) https://es.wikipedia.org/wiki/Alcántara

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